Coincidiendo con el boom del sector inmobiliario en España, los promotores observaron que podría ser un buen reclamo para la venta de viviendas en un mercado que empezaba a saturarse, vincular la adquisición del inmueble a otro elemento que añadiese valor al producto permitiendo su diferenciación.
Se suscita así un sinfín de fenómenos promotores auspiciados bajo la ecuación Residencia + Golf
Al abrigo de este concepto han convivido junto a proyectos de enorme calidad autenticas aberraciones urbanísticas. El escaso control de la actividad promocional y de los proyectos de urbanización han permitido que en la gran mayoría de casos el campo de golf construido, de ínfima calidad y sin ningún criterio en su diseño, sólo haya sido la excusa para macizar todo lo que se pusiera por delante. El problema que ha traído esta filosofía de trabajo ha provocado que de manera injusta el golf haya quedado de nuevo estigmatizado como elemento nocivo para el medio ambiente, como juego vinculado a la riqueza despótica, como lavado de cara de operaciones inmobiliarias irracionales.
La ausencia de profesionalización de la gran mayoría de agentes del sector no impidió que muchos de ellos vivieran de una opulencia efímera, marcada por la alocada libertad crediticia en la que se vio envuelto el sistema financiero. Les quitaban las casas de las manos a los promotores. Perdonadme si ofendo a alguien, pero hasta un mono podía vender más de 10 viviendas en un solo día.
Ni plan de negocio, ni estrategia de comunicación, ni diversificación de la publiciadad en medios masivos y segmentados, ni plan estrategia en medios digitales, ni plan de acción comercial. Nada. No hacía falta. Se vendía todo. Y llegó lo inevitable. Crisis Subprime. Se rompió la gallina de los huevos de oro. Bienvenidos al infierno.
¿Y ahora que? Ahora cada venta se suda. Ahora los que se metieron en el sector sin ser profesionales han saltado por los aires. Ahora el mundo inmobiliario y el sector se debe reinventar. Ahora la gente no llega a la puerta de la casa de los promotores para que les vendan lo que queda de la promoción. Ahora ya no vale ser reactivo en el mercado. Ahora es necesario ser proactivo. Ahora nos tenemos que olvidar de las 4 Pes del Marketing centradas en el Producto. Ahora el producto no es lo importante. Ahora lo importante es el cliente y su proceso de compra. Ahora los promotores necesitan comunicar. Ahora no saben cómo hacerlo de manera eficiente porque nunca han tenido necesidad de ello. Ahora todos ellos quieren ser como eran antes.
Ahora es cuando las compañías de comunicación tenemos muchas cosas que decir en este mercado. Seguiremos hablando de esto.